Comentario al Evangelio de la Fiesta de San Vicente Pallotti

pallotti

MISA DE LA FIESTA DE

SAN VICENTE PALLOTTI

 

Los envió de dos en dos

  

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas           10, 1-9 

 Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.

Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.

¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.

No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

Al entrar en una casa, digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.

Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.

En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: «El Reino de Dios está cerca de ustedes». 

Palabra del Señor

Queridos hermanos, queridas hermanas:

Además del envío de los doce, Lucas nos narra el envío de los setenta y dos discípulos. Pallotti vio en estos dos envíos la dimensión universal de la misión evangelizadora de la Iglesia. Todos estamos llamados a anunciar el Evangelio.

San Vicente Pallotti fundamentaba este envío universal, en primer lugar, en el mandamiento del amor. Nadie ama verdaderamente si no busca para el otro el mismo bien que quiere para sí. El bien mayor es el de la Fe, fundamento de la vida. Amar implica necesariamente comunicar este don, anunciando al autor de la Fe que es Jesucristo.

Además, el bautismo nos unió a la vida y misión de Jesucristo, el Apóstol del Eterno Padre. Apóstol significa enviado. Con Jesucristo somos enviados a anunciar el infinito y misericordioso amor del Padre. Por esto, los obispos latinoamericanos y caribeños, reunidos en Aparecida, nos invitan a asumir nuestra vocación de discípulos misioneros del Señor para que los pueblos tengan vida en su Nombre. Un conocido teólogo, el P. José Cristo Rey García Paredes, nos propone que no nos preguntemos cuál es nuestra misión en el mundo sino cuál es nuestro lugar en la misión de Jesucristo. Participar de esta misión llena de sentido nuestra vida. Para eso fuimos creados y llamados.

En tercer lugar, San Vicente Pallotti, nos presenta el modelo de nuestra Madre, la Virgen, llamada por la Iglesia la Reina de los Apóstoles. Ella no recibió el orden sagrado y, sin embargo, es en verdad modelo de verdadero apostolado. Por eso, la misión evangelizadora no deviene del orden sagrado sino del mandamiento del amor y del mismo bautismo.

Que, en la fiesta de San Vicente Pallotti y en el día en que con toda la Iglesia celebramos el Domingo de la Palabra de Dios, podamos abrir nuestro corazón a Jesús, dejando que Él nos vuelva a enviar a anunciar la Palabra en lo concreto de cada día; con nuestros gestos, opciones y palabras.

Este anuncio es nuestro aporte para construir una sociedad más reconciliada ante tanta violencia y, más justa, ante tanta corrupción. Necesitamos reencontrarnos con el sentido de nuestras vidas que siempre está en el salir de nuestro yo, en trascender hacia la construcción del bien. Solo el amor da sentido a nuestro existir porque somos imagen y semejanza de un Dios que es amor.

Que hoy escuchemos la voz de nuestra gente que nos dice, de una u otra manera, lo que el etíope le dijo Felipe: cómo voy a entender la Palabra si nadie me la explica. ¿Cómo el mundo de hoy va encontrar, en Jesucristo, el sentido de su vida si nadie lo anuncia?

San Vicente Pallotti tuvo una voz profética en la vida de la Iglesia, reanimando su dimensión misionera, porque fue un hombre de íntimo diálogo con Dios. La misericordia infinita del Padre fue el fundamento de su espiritualidad. Esta experiencia lo llevó a configurar su vida a Jesucristo, el Apóstol del Eterno Padre.

Que hoy podamos experimentar el llamado personal de Jesús a ser sus discípulos y a participar de su misión. El mundo necesita de la paz, de encontrarle el sentido a sus vidas. El Señor nos envía a llevar esa paz, confiando en su infinito poder y amor. No lleven nada por el camino. Cuando el Señor nos encomienda una misión, Él la realiza en nosotros y por nosotros.

Una bendecida fiesta para todos,

P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC
Centro de Espiritualidad Palotina

 

SALMO RESPONSORIAL                                                     21, 23-24.26.28-29

R. Anunciaré tu nombre a mis hermanos.

¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré!:
«Los que temen a Yahveh, alábenlo,
raza toda de Jacob, glorifíquelo,
témale, raza toda de Israel». R.

Del Señor viene mi alabanza en la gran asamblea,
cumpliré mis votos ante los que le temen.
Le recordarán y volverán a Yahveh
todos los confines de la tierra,
ante él se postrarán las familias de todos los pueblos. R.

Porque el poder es del Señor,
y El dominará a todas las naciones. R.