Comentario al Evangelio de la fiesta de Santa María, Madre de Dios

FIESTA DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS.

Ciclo B

1 de enero de 2024

Jornada mundial de la paz

Santa María Madre de Dios

María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. 

 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas          2, 16-21 

Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.

Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.

Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción. 

Palabra del Señor

 

Queridas hermanas y queridos hermanos:

El Concilio de Éfeso nos enseña que Jesucristo es todo hombre y todo Dios; en la misma persona se dan ambas naturalezas, la humana y la divina. Por lo tanto, María, al ser la madre de esa única persona, es correctamente llamada Madre de Dios.

Desde muy antiguo se celebraba esta fiesta en honor a la maternidad de la Virgen, dentro del tiempo de la Navidad. El Papa Pío XI, en 1931, al cumplirse 1500 años de la celebración del Concilio de Éfeso estableció la celebración de esta fiesta el día 11 de octubre para toda la Iglesia en Occidente, en recuerdo del mencionado Concilio. Con la reforma litúrgica, que tuvo su origen en el Concilio Vaticano II, se volvió a celebrar esta fiesta en el tiempo de Navidad, siguiendo la antigua tradición.

Qué título tan grande para una creatura: ¡Madre de Dios! Siendo creatura es la madre del Creador, siendo mujer es la madre del Redentor. El Señor tomó de ella su carne y su sangre. Es por esto que María cumple un papel singular en la obra salvadora de su hijo.

Ella es la llena de gracia. Todo su ser está plenificado por la presencia de Dios. La presencia maternal de la Virgen nos transmite, en su ser mujer, la ternura del amor de Dios. Ella nos lleva a vivir aquello que es el fundamento de nuestra vida: la experiencia profunda del amor infinito del Padre manifestado en Cristo Jesús. En el estar con María nos encontramos con el rostro materno de Dios.

Ella se convierte, para nosotros, en modelo de mujer discípula misionera. María, guardaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Es la mujer de oración, la mujer discipular. San Agustín nos dice: “Ciertamente, cumplió Santa María, con toda perfección, la voluntad del Padre, y, por esto, es más importante su condición de discípula de Cristo que la de madre de Cristo, es más dichosa por ser discípula de Cristo que por ser madre de Cristo”.

En ella se da el perfecto discipulado: escuchó al Señor y dispuso todo su ser para que la voluntad de Dios se cumpla en ella. Y desde esta fidelidad realizó la misión que Dios le confió. Su discipulado la convirtió en mujer misionera, mujer en permanente estado de misión. Y su misión se fundó en su profunda e íntima relación con Dios.

Con la fiesta de la maternidad divina de la Virgen María, concluye la octava de Navidad e iniciamos un nuevo año civil.

Desde el tiempo del Santo Papa Pablo VI, se celebra en este día la Jornada por la Paz. Todos los años el Papa nos envía un mensaje con un lema. En este año, el Papa Francisco nos invita a meditar sobre la paz y la inteligencia artificial. En su mensaje nos pide que la inteligencia artificial como todas las tecnologías digitales estén encuadradas en normas éticas y que el desarrollo de formas de inteligencia artificial contribuya, en última instancia, a la causa de la fraternidad humana y de la paz.

La tecnología es un don de Dios que nos tiene que ayudar a ser más humanos y a construir una humanidad en donde todos encuentren su lugar. La tecnología es una herramienta al servicio de la humanidad. Se torna una esclavizante adición cuando queremos reemplazar nuestros vínculos personales, entre nosotros y con Dios, con una dependencia enfermiza a ella.

Que nuestra Madre, nos ayude a encontrar la paz y resignificar nuestras vidas desde nuestro ser discípulos misioneros del Señor.

Un bendecido nuevo año para todos,

P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC
Centro de Espiritualidad Palotina 

SALMO                                                                          Sal 66, 2-3. 5. 6. 8

R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra. R.

¡Que los pueblos te den gracias, Señor,
que todos los pueblos te den gracias!
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra. R.