Comentario al Evangelio de la Solemnidad de la Ascensión del Señor

ASCENSIÓN DEL SEÑOR.

Jornada mundial de las comunicaciones sociales.

CICLO A

21 de mayo de 2023

Ascensión 2

Ascensión del Señor. Iglesia ortodoxa antioquena

Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos.
 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo         28, 16-20 

En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron.

Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo.»         

Palabra del Señor.

 

Queridas hermanas y queridos hermanos:

Nosotros somos partícipes de un momento de la historia en donde la tecnología creció enormemente. Esto nos permite desarrollar con más facilidad las actividades propias de la vida cotidiana. Hemos avanzado en la conectividad, la resolución de situaciones de orden práctico, el acceso a la información, la escritura, las publicaciones y tantas otras cosas. Muchas enfermedades fueron superadas y la ciencia nos muestra grandes progresos. El tiempo de vida ha aumentado y la conciencia de tener que construir un mundo más habitable, es más fuerte. A la vez surgen nuevos inconvenientes en la línea de lo vincular, de la comunicación. Aumenta la violencia, el desempleo, la exclusión y surgen nuevas formas de pobreza. Refugiados y personas sin techo, habitando en la calle, se va tornando una dolorosa realidad en la mayoría de los países. Surgen nuevas enfermedades y situaciones vitales que provocan cansancio, depresión, angustia. El avance del narcotráfico es generador de numerosas muertes. Nuevos paradigmas de la vida nos generan confusión e incertezas.

Ocupados y atrapados en lo cotidiano, corremos el riesgo de no levantar la mirada y perder, de esa forma, la dimensión de eternidad. Nos quedamos en lo que estamos viviendo en el aquí y ahora y no nos dejamos animar, iluminar por la conciencia del hacia donde vamos. Esto nos lleva a la imposibilidad de vivir este tiempo con fortaleza, paz y gozo, frutos de la Esperanza.

La fiesta de la Ascensión nos coloca con el destino final de nuestra existencia. Nos señala ese camino sin retorno que nosotros recorremos detrás de Jesús. A donde llegó Él, llegaremos nosotros, a la casa del Padre, al hogar definitivo, al lugar de la plenitud de la paz y de la alegría. Por otro lado, nosotros ya estamos con el Padre. Somos uno en Jesús, somos su cuerpo, Él es nuestra cabeza. El cuerpo está donde está la cabeza. Por eso, la Ascensión es un ya estar y un todavía no. Estamos a través de los vínculos sacramentales, a través de las mediaciones. Un día estaremos en plenitud y contemplaremos definitivamente el rostro de Aquel que nos ama con amor eterno.

Los discípulos fueron a Galilea, a donde Jesús los había citado, vuelven al lugar donde todo había comenzado. Con la resurrección y ascensión de Jesús al Padre, comienza un nuevo momento en la historia de la salvación.

Jesús pronuncia una frase que nadie en la historia se animaría a pronunciar: he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Jesús resucitado es el Señor de la historia y, en este nuevo tiempo, su triunfo es irreversible. El príncipe de este mundo, el espíritu del mal, ya ha sido condenado. Se inicia un tiempo de la historia en donde caminamos indefectiblemente a la plenitud del Reino del amor y al encuentro definitivo con el Padre y entre nosotros. Hoy celebramos la fiesta de la Esperanza.

Antes de partir, los envía con tres consignas: hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. 

No somos enseñantes de una doctrina o de una mera forma de vida. Somos discípulos insertos en Jesús por el bautismo. Él vive en nosotros y nosotros en Él. Somos partícipes de su misma vida y misión. Estamos llamados a anunciar a Jesús, Camino, Verdad y Vida, porque la fe nace de la predicación, del anuncio, del testimonio.

Hoy se celebra la Jornada mundial de las comunicaciones sociales. Todos nosotros somos comunicadores al mundo de la Buena Noticia del Evangelio. Somos llamados a comunicar el motivo de nuestra Esperanza. San Vicente Pallotti nos recuerda que nadie ama si no busca para el otro el mismo bien que quiere para sí. Nadie ama si no comunica la alegría de la fe que abre a la esperanza y que da sentido a cada momento de la vida.

Un bendecido tiempo pascual para todos,        

P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC
Centro de Espiritualidad Palotina

 

SALMO RESPONSORIAL                                            Sal 46, 2-3. 6-9

R. El Señor asciende entre aclamaciones.

Aplaudan, todos los pueblos,
aclamen al Señor con gritos de alegría;
porque el Señor, el Altísimo, es temible,
es el soberano de toda la tierra. R.

El Señor asciende entre aclamaciones,
asciende al sonido de trompetas.
Canten, canten a nuestro Dios,
canten, canten a nuestro Rey. R.

El Señor es el Rey de toda la tierra,
cántenle un hermoso himno.
El Señor reina sobre las naciones
el Señor se sienta en su trono sagrado. R.