Comentario al Evangelio de la fiesta de la Santísima Trinidad

FIESTA DE  LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Ciclo C

12 de junio de 2022

Santísima Trinidad. Botticelli

Santísima Trinidad. Botticelli

Todo lo que es del Padre es mío.
El Espíritu recibirá de lo mío y se los anunciará

 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan           16, 12-15 

    Jesús dijo a sus discípulos:

    «Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.

    El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

    Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.»

Palabra del Señor

Queridas hermanas, queridos hermanos:

Hemos celebrado, de manera especial durante el tiempo pascual, a Jesús resucitado y la venida del Espíritu Santo, manifestaciones del amor del Padre. Ahora la Iglesia nos propone, en esta fiesta de la Santísima Trinidad, contemplar y celebrar la unidad de las tres personas en un solo Dios.

Nos dice el catecismo de la Iglesia en el nro. 234: El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la «jerarquía de las verdades de fe».

Cuando decimos misterio, no hablamos de oscuridad. El misterio es una luz tan grande que nos enceguece. Cuando una iluminaria muy fuerte alumbra nuestros ojos, no podemos ver con claridad. El misterio no es ausencia de luz, es exceso de luz. Se trata de una verdad que supera nuestra capacidad de entendimiento y contención. El misterio no es irracional, pero supera el entendimiento de la razón. Estamos llamados a ser contemplativos del misterio, adentrarnos en él, dejar que el misterio de Dios envuelva nuestra existencia y transforme nuestra vida.

Jesucristo nos revela la vida trinitaria desde su experiencia de relación con el Padre y el Espíritu Santo. Todo lo que es del Padre es mío. El Padre y yo somos una sola cosa. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad. Vemos a un Jesús que dialoga con el Padre. Que nos revela su amor total a Él y una plena confianza en la acción del Espíritu Santo.

Nosotros estamos llamados a crecer en el conocimiento del Padre, a través de Jesús, por la acción del Espíritu Santo. Este conocimiento no consiste en un aprendizaje intelectual, en aprender lecciones tomadas de un libro. Conocemos al Padre en la medida que escuchamos al Hijo, quién me ve a mí, ve al Padre, dijo Jesús. Podemos hacer memoria de las palabras y la vida de Jesús por la acción del Espíritu Santo en nosotros.

¿Qué nos dice a nosotros este misterio del Dios Uno y Trino? El Espíritu Santo que hemos recibido nos unió al Hijo para siempre, nos hizo hijos en Él, llevándonos a formar parte de la misma vida trinitaria. Nosotros vivimos en la Trinidad y la Trinidad vive en nosotros. Somos partícipes de la unidad trinitaria, llamados a crecer con Cristo, en la comunión con el Padre y con nuestros hermanos. La trinidad es el misterio que con más fuerza define nuestra identidad.  Vivimos en Dios, en Él nos movemos y existimos. Somos amados por el Padre con el mismo amor que ama a su Hijo único. Este amor es el fundamento de nuestra vida.

Desde esta honda experiencia trinitaria estamos llamados a participar de una comunión de vida que nos conduce a la gozosa experiencia de la unidad. Una unidad que no anula nuestra personalidad. La unidad trinitaria no disuelve la identidad de cada una de las tres personas. La identidad de cada una de ellas se expresa en un vínculo relacional de absoluto amor que los lleva a la perfecta unidad. Es desde nuestro ser en la trinidad que nuestra identidad personal cobra sentido vivida en una relación, en Cristo, de entrega amorosa al Padre y a la humanidad. La vida de amor trinitario, presente en nosotros y de la que nosotros participamos, le da pleno sentido a nuestra existencia. La originalidad de nuestra identidad personal no es para separarnos de los demás sino para llevarnos a la comunión con ellos.

En un universo tan marcado por los desencuentros, las rivalidades y la violencia, estamos llamados a ser presencia de esta vida de unidad que transforma el mundo. Hoy somos invitados a crecer, desde nuestra comunión con Cristo en el amor al Padre y a la humanidad, camino de la verdadera unidad.

En cada eucaristía, por la comunión con Cristo y la efusión del Espíritu Santo, crecemos en nuestra participación en esa vida trinitaria de la que somos partícipes.

Una bendecida fiesta de la Santísima Trinidad,

P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC
Centro de Espiritualidad Palotina

 

SALMO     Sal 8, 4-9

R. ¡Señor, nuestro Dios,
que admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:
¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides? R.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos,
todo lo pusiste bajo sus pies. R.

Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas. R.