Comentario al Evangelio del I domingo de cuaresma

I domingo de cuaresma

Ciclo C 

6 de febrero de 2022

Jesús tentado

Fue conducido por el Espíritu al desierto,
donde fue tentado.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas            4, 1-13 

    Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. El demonio le dijo entonces: «Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan.» Pero Jesús le respondió: «Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan.»

    Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: «Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá.» Pero Jesús le respondió: «Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto.»

    Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: «Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden.

    Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra.»

    Pero Jesús le respondió: «Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.»

    Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno. 

Palabra del Señor.

 

Queridas hermanas y queridos hermanos:

Las tentaciones, tal como Lucas las presenta, tienen relación directa con la vocación y misión mesiánica de Jesús. Se dan en un contexto histórico cultural concreto. En la vida de Jesús, las tentaciones aparecieron no solo en el desierto sino a lo largo de toda su vida. Dice el evangelio: el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno. Siempre que un hombre o una mujer se deciden ser fieles al llamado del Señor y participar en la misión salvífica de Jesucristo, surgen las tentaciones.

En toda tentación se hace presente el Señor. Es más, toda tentación se torna el lugar desde el cual Dios quiere fortalecernos en la fe. Leemos en la Carta de Santiago: Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas (tentaciones), sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia. Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas, a fin de que ustedes lleguen a la perfección y a la madurez, sin que les falte nada. Sant 1, 2-5. Toda tentación nos lleva a crecer en la libertad para vivir con gozo nuestra vida de fe. Por otro lado, tenemos la certeza que nunca seremos tentados más allá de nuestras fuerzas.

Muchas veces podemos ser tentados a hacer algo moralmente malo, tentados por el pecado. Otras veces, el maligno nos puede tentar con algo moral u ontológicamente bueno, pero que no es lo que Dios quiere para este momento de nuestra vida. El discernimiento nos ayuda a reconocer y superar las tentaciones que nos alejan del camino del Señor.

Las tentaciones de Jesús no fueron solo tres. Este es un número simbólico que expresa, a la vez, tres grandes tentaciones de nuestra época.

Manda a esta piedra que se convierta en pan. Muchas veces podemos experimentar la tentación de buscar la felicidad en la mera satisfacción de necesidades, o supuestas necesidades, corporales. Una tentación de nuestra época es el consumismo y el afán egoísta de poseer. Esta es la base de toda adicción, pensar que consumiendo o poseyendo determinadas cosas vamos a satisfacer nuestra sed de felicidad. Y el hombre no vive solamente de pan.

Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos. Es la tentación del poder por el poder. Buscar el reinar sin darle lugar a los otros. Encontrar más placer en ser rey que en participar del Reino de Dios, del reino del amor. Es la tentación de querer ser Dios. Y está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto.

Y la gran tentación de pedirle a Dios que sus ángeles nos protejan en el ejercicio de planes que solo buscan mostrar que soy más fuerte e importante que los otros. La tentación de ser siempre el primero, el estar por encima de los otros. La tentación de la vanagloria, la adoración de nuestro yo. La búsqueda del éxito para ser reconocidos y aplaudidos. Pero Jesús le respondió: «Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.»   

Cuaresma es tiempo para que, iluminados por la Palabra y en el encuentro con el Señor, podamos descubrir cuál es la tentación que en este momento de nuestra vida no nos permite vivir en libertad para seguir a Jesús. Cuaresma es tiempo de abrirnos a la Palabra, que es Jesucristo, para que con su fuerza podamos superar la tentación y madurar en ese camino de Fe. Dejemos que Dios obre en nosotros, en esta cuaresma, para poder celebrar con alegría la Pascua, el paso de la muerte a la Vida.

Un bendecido domingo para todos,

P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC
Centro de Espiritualidad Palotina

SALMO RESPONSORIAL                                            Sal 90, 1-2. 10-15

R. En el peligro, Señor, estás conmigo.

Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío.» R.

No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
porque Él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos. R.

Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra;
caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes. R.

«Él se entregó a mí, por eso, Yo lo libraré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
me invocará, y Yo le responderé.
Estaré con él en el peligro,
lo defenderé y lo glorificaré.» R.