Audio y texto del comentario al Evangelio de la Fiesta de Santa María, Madre de Dios

FIESTA DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS.
Jornada mundial de la paz.

Ciclo B
1 de enero de 2021

Theotokos  (la Virgen como «madre de Dios») Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí).

María conservaba estas cosas
y las meditaba en su corazón.

 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas          2, 16-21 

Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.

Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.

Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción. 

Palabra del Señor

 

Queridas hermanas y queridos hermanos:

Desde muy antiguo ya se celebraba una fiesta en honor a la maternidad de la Virgen, dentro del tiempo de la Navidad. El Papa Pío XI, en 1931, al cumplirse 1500 años de la celebración del Concilio de Éfeso (431), en el que se aprobó solemnemente el título de Madre de Dios (Theotókos), aplicado a la Virgen, estableció la celebración de esta fiesta el día 11 de octubre para toda la Iglesia en occidente, en recuerdo del mencionado Concilio. Con la reforma litúrgica, que tuvo su origen en el Concilio Vaticano II, se volvió a celebrar esta fiesta en el tiempo de Navidad, siguiendo la antigua tradición. Con la fiesta de la maternidad divina de la Virgen María, concluye la octava de Navidad e iniciamos un nuevo año civil.

El Concilio de Éfeso nos enseña que Jesucristo es todo hombre y todo Dios; en la misma persona se dan ambas naturalezas, la humana y la divina. Por lo tanto, María, al ser la madre de esa única persona, es correctamente llamada Madre de Dios.

Qué título tan grande para una creatura: ¡Madre de Dios! Siendo creatura es la madre del Creador, siendo mujer es la madre del Redentor. El Señor tomó de ella su carne y su sangre. Sin embargo, San Agustín nos dice: “Ciertamente, cumplió Santa María, con toda perfección, la voluntad del Padre, y, por esto, es más importante su condición de discípula de Cristo que la de madre de Cristo, es más dichosa por ser discípula de Cristo que por ser madre de Cristo”.

¿Qué significa ser discípula, discípulo, de Cristo? El discípulo es el que sigue al maestro y encuentra en Jesucristo el sentido último de su vida. El Evangelio que se proclama en esta fiesta nos muestra a María contemplando todo lo sucedido y meditándolo en su corazón. En una sociedad tan marcada por el ruido y la abundancia de palabras, en donde se destina mucho tiempo a conectarnos con los medios de comunicación masiva y las redes sociales, estamos necesitando tiempo de encuentro con nosotros mismos. Poder mirarnos a nosotros, a los demás y a los acontecimientos cotidianos con ojos de Fe; descubriendo en nuestro interior, en las personas y en lo que nos sucede cada día, la presencia viva de Jesucristo. Él es la Palabra que nos revela el amor de Dios. En Jesucristo, en su vida y en sus palabras, está todo lo que Dios tiene para decirnos. El encuentro personal con Él, llena de significado todo lo que vamos viviendo en el transcurso de nuestra vida.

María fue la mujer abierta a la Palabra. Una Palabra que nos llega a través de la Biblia y también en los desafíos que la vida nos va presentando. Palabra que se hace mensaje actualizado en cada acontecimiento que nos toca vivir. Mirar la vida con ojos de Fe, es contemplar la presencia de Dios en los acontecimientos de la historia.

Hoy Dios nos está invitando a vivir nuestro tiempo, como María, poniéndolo a Jesús en el centro de nuestra existencia. Fuimos creados por Él y para Él. Es en ese vínculo cotidiano de amor en donde nuestra vida cobra sentido. Es desde ese vínculo que podemos vivir todo lo que este tiempo nos presenta con alegría y esperanza. En Jesús todo cobra sentido, todo cobra eternidad.

Desde el tiempo del Santo Papa Pablo VI, se celebra en este día la Jornada por la Paz. Todos los años el Papa nos envía un mensaje con un lema. En este año, el Papa Francisco nos propone como lema: «La cultura del cuidado como camino de paz» Cuando cuidamos al otro, estamos amando a Jesús. Por eso, el cuidado de la vida da pleno sentido a nuestra vida.

Un bendecido nuevo año para todos,

P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC
Centro de Espiritualidad Palotina

 

SALMO                                                                          Sal 66, 2-3. 5. 6. 8

R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra. R.

¡Que los pueblos te den gracias, Señor,
que todos los pueblos te den gracias!
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra. R.