Comentario al Evangelio del XXI domingo durante el año

XXI domingo durante el año

CICLO A
23 de agosto de 2020

Entrega de las llaves a San Pedro-Pietro PeruginoPietro Perugino. Entrega de las llaves a San Pedro

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Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo         16, 13-20 

    Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»

    Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas».

    «Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»

    Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».

    Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo».

    Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que Él era el Mesías. 

Palabra del Señor.

Esta opinión que la gente tiene, sobre quién era Jesús, no estaba fuera de lugar. Muchos en Israel estaban esperando el retorno de algunos de los antiguos profetas que prepararía la venida inmediata del Mesías.

Pedro, en cambio, da una respuesta diferente. «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Lo reconoce como el Mesías esperado. Ante esta respuesta, Jesús le dice que eso no se lo reveló ni la carne ni la sangre. “La carne” y “la sangre” designaban al hombre completo, en la debilidad de su condición terrena. Esta confesión no la obtuvo Pedro de su limitada condición de hombre, sino que se lo reveló el Padre Dios.  

Luego que Simón, inspirado por Dios, manifiesta la auténtica identidad de Jesús, este le revela cuál es su lugar en la Iglesia. Simón recibe el nombre de “Cefas” (Pedro), que significa “roca”. Este cambio de nombre simboliza el lugar que ocupará en la misión salvífica de Jesús. Dios elige a Pedro, hombre con virtudes y también con debilidades, para que sea la piedra fundamental sobre la que edificará la Iglesia, la asamblea de los hijos de Dios a la que todos estamos llamados.

Queridas hermanas y queridos hermanos:

Este diálogo que Jesús mantiene con Pedro es el que quiere tener con cada uno de nosotros. Qué bien nos haría tomarnos un tiempo y dejar Jesús nos pregunte ¿Quién soy yo para vos? Y que le podamos responder, en la intimidad, con absoluta sinceridad, desde la verdad de nuestra vida. ¿Quién es Él en lo cotidiano de nuestro vivir? ¿Qué lugar ocupa en nuestra vida? ¿Es para nosotros un simple profeta que habla en nombre de Dios? ¿Un buen hombre que pasó por la historia? ¿Un maestro de la vida? ¿O alguien que nos auxilia en los momentos de necesidad? ¿Es simplemente una especie de salvavida o una fuente de la energía que necesitamos para vivir?

Jesús es mucho más que todo eso. Fuimos llamados por Él a la vida y fuimos llamados a vivir para Él. Fuimos creados a su imagen e incorporados a Él por el bautismo para participar de su ser Hijo de Dios. Él es la Alianza eterna que nos une al Padre para siempre. En la relación con Jesús se juega el sentido mismo de nuestra existencia. La relación con Jesús es el vínculo fundante que le da sentido a todos los otros vínculos, a todo lo que vivimos y realizamos en la vida. En la relación con Él, nuestra vida es salvada y sanada, redimida y resignificada. En Jesús, el Padre nos revela nuestra identidad como seres únicos e irrepetibles, de la misma manera que lo hizo con Pedro.

Ser cristiano, como nos lo recuerda el Papa Benedicto, es establecer una relación con Jesús de tal modo que nuestra vida tome un rumbo decisivo.

Jesús es quien nos revela nuestro lugar en la historia de la salvación y en la Iglesia. Entendemos nuestro pasado, a la luz del actuar de Jesús en nosotros. Vivimos el presente y caminamos hacia el futuro desde la confianza de saber que Él es el camino que nos conduce al Padre.

Este Evangelio, por otro lado, nos reanima en la esperanza.  “…el poder de la Muerte no prevalecerá…”. El poder de Jesucristo, manifestado en su Iglesia, es superior a cualquier otro poder. La Iglesia, pueblo de Dios, llegará a su plenitud de vida y comunión con la venida definitiva de Cristo. Nuestra esperanza se funda en la promesa del Señor. El mal será definitivamente vencido y viviremos eternamente en la plenitud del bien.

Si cada día le decimos al Señor: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo», Él cada día nos revelará nuestra identidad, nos confirmará en nuestro ser Iglesia y nos animará en la Esperanza.

Un bendecido domingo les desea,   

P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC

Centro de Espiritualidad Palotina 

 

SALMO RESPONSORIAL                                              Sal 137, 1-3. 6. 8bc

R. Tu amor es eterno, Señor,

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo
y daré gracias a tu Nombre. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad,
porque tu promesa ha superado tu renombre.
Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

El Señor está en las alturas,
pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos! R.