Fiesta de la Virgen de Luján, audio del comentario al Evangelio
Ntra. Sra. de Luján
8 de mayo de 2020
“María, la plena de Gracia”
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según Juan (19, 25-27)
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»
Y desde aquel momento, el discípulo la recibió como suya.
Palabra del Señor.
Queridas hermanas y queridos hermanos:
Todos nosotros hemos recibido la Gracia de Dios. María es la única creatura plena de esa Gracia. La presencia de Dios se realiza de una manera singular en la Virgen, preservada del pecado desde su concepción.
Es por esto, que nuestra Madre lo hace presente a Dios, en nuestras vidas y en el mundo, como no lo hace ninguna otra creatura.
Ella, plenificada por la vida de Dios, lo hace presente, entre nosotros y en nosotros, desde su ternura de mujer y madre. Su ser maternal nos traduce el rostro maternal de Dios.
Cuando el papa San Pablo VI, en medio del Concilio Vaticano II, declara a María como Madre de la Iglesia, nos recuerda que ella no es sólo la mujer del pasado. María sigue actuando en el presente como nuestra madre. Ella nos trae, en lo cotidiano de la vida, la ternura de un Dios que nos ama hasta en los mínimos detalles. Es la misma Madre que ante el miedo de San Juan Diego, por la enfermedad de su tío, en su aparición guadalupana, le dice: ¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra?
Que en este tiempo difícil que nos toca vivir podamos volver a escuchar la voz de Jesús que nos dice: Ahí tienes a tu Madre. Y que cada uno de nosotros, discípulos amados del Señor, la recibamos como nuestra.
Es la Patrona de la República Argentina, Madre de nuestro pueblo. Es también la patrona de la Región de los Padres y Hermanos palotinos en Argentina y Bolivia. Además, de la unidad de las Repúblicas del Uruguay, Paraguay y Argentina.
Con el negro Manuel hoy decimos: Soy de la Virgen nomás.
Una bendecida fiesta de nuestra Madre para todos,
P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC
Centro de Espiritualidad Palotina
SALMO Lc 1, 46-48. 49-50. 51-53. 54-55 (R.: cf. 49)
R. El Señor hizo en mí maravillas:
¡gloria al Señor!
«Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen. R.
Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono
y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías. R.
Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham
y de su descendencia para siempre.» R.