Audio: Día del trabajo. San José Obrero
SAN JOSÉ, obrero.
Día del trabajo
1 de mayo de 2020

¿No es éste el hijo del carpintero?
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 54-58
En aquel tiempo:
Al llegar a su pueblo, Jesús se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.
«¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»
Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.
Palabra del Señor.
Hoy la Iglesia nos invita a contemplar a San José en su dimensión de hombre de trabajo. ¡Qué hermosa imagen nos transmite este Evangelio! Jesús es reconocido por su gente como aquel vecino que crece en una familia que trabaja y vive relaciones de vecindad y familiaridad.
El trabajo es mucho más que una mediación para poder sustentarnos. El trabajo es la forma en que demostramos nuestro amor a los demás, cuidamos la vida, vivimos la generosidad, participamos en la obra creadora de Dios. En el trabajo se pone en movimiento todo aquello que Dios nos regaló como dones, talentos, capacidades, posibilidades. Es el lugar en donde todo lo que tenemos y somos cobra sentido trascendente y se hace entrega a la humanidad. En donde nuestra vida se hace servicio y, por eso, realizamos el sentido más profundo de nuestra existencia. Fuimos creados a imagen de Jesucristo que vino a servir a la humanidad. Por el trabajo, ayudamos a otros a crecer como personas.
Con nuestro trabajo le decimos cotidianamente a Dios que lo amamos y que queremos agradecerle todo lo que Él nos da. Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor (Col 3, 23-24).
Quizá, en estos tiempos de cuarentena, no podemos realizar muchas de las tareas que hacíamos cotidianamente. Sí podemos realizar otras, al servicio de los demás. Vemos muchos ejemplos de creativa generosidad que nos estimulan a cargar de sentido estos días, buscando en ellos el bien de los demás.
Nos queda un desafío como humanidad: recuperar las fuentes de trabajo para que todos nos sintamos parte de la obra creadora de Dios. No podemos dejar de asistir al que lo necesita. Junto a esto, tenemos que dar un paso más: generar políticas en donde cada uno pueda experimentar la alegría de ganarse el pan con el sudor de su frente.
Un bendecido día de San José Obrero, un bendecido día del trabajo.
P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC
Centro de Espiritualidad Palotina
SALMO RESPONSORIAL Sal 89, 2-4. 12-14. 16
R. El Señor haga prosperar la obra de nuestras manos.
Antes que fueran engendradas las montañas,
antes que nacieran la tierra y el mundo,
desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»
Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche. R.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…?
Ten compasión de tus servidores. R.
Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que tu obra se manifieste a tus servidores,
y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.