Audio del comentario al Evangelio del IV domingo de cuaresma

Audio del comentario al Evangelio

22 de marzo                           IV DOMINGO DE CUARESMA               Jn,9 

  Jesús, al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. Escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, diciéndole: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé», que significa «Enviado.»

    El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: «¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?»

    Unos opinaban: «Es el mismo.» «No, respondían otros, es uno que se le parece.»

    El decía: «Soy realmente yo.»

    El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver.

    El les respondió: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.»

    Algunos fariseos decían: «Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado.»

    Otros replicaban: «¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?» Y se produjo una división entre ellos. Entonces dijeron nuevamente al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?» El hombre respondió: «Es un profeta.»

    Ellos le respondieron: «Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?» Y lo echaron.

    Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: «¿Crees en el Hijo del hombre?»

    El respondió: «¿Quién es, Señor, para que crea en él?»

    Jesús le dijo: «Tú lo has visto: es el que te está hablando.»

    Entonces él exclamó: «Creo, Señor», y se postró ante él. 

¡Qué importante es dejar que el encuentro con la Palabra ilumine este momento tan especial que, como humanidad, estamos viviendo! Un tiempo muy marcado por la autosuficiencia que nos lleva a romper el vínculo fundante con Aquel que es el origen de nuestra existencia. En un momento en donde las injusticias, la violencia, la enfermedad, la pérdida de sentido de la vida cubre de tinieblas la vida de los hombres, Jesús nos vuelve a decir: Yo soy la luz del mundo, el que me sigue tendrá la luz de la vida. 

CENTRO DE ESPIRITUALIDAD PALOTINA
Cuba 2981 CABA

IV domingo de cuaresma