Audio del comentario al Evangelio
8 de marzo II DOMINGO DE CUARESMA Mt. 17,1-9
Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo.»
Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo.»
Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

«Este es mi Hijo muy querido…escúchenlo.»
Cada vez que nosotros le abrimos nuestro corazón a la Palabra de Dios, Jesús nos revela su rostro de resucitado.
En Cuaresma el Padre nos invita a profundizar el encuentro con su Hijo, en una escucha gozosa de su Palabra. En cada cuaresma nos preparamos a la Pascua definitiva, en donde contemplaremos, plenamente y para siempre, la gloria de Dios.
CENTRO DE ESPIRITUALIDAD PALOTINA
Cuba 2981 CABA