Audio del comentario al Evangelio
Santa María, Madre de Dios.
Jornada mundial de la paz.
1 de enero de 2020

María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 16-21
Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.
Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.
Palabra del Señor.
Queridas hermanas y queridos hermanos:
Ya, desde muy antiguo, se celebraba una fiesta en honor a la maternidad de la Virgen, dentro del tiempo de la Navidad. El Papa Pío XI, en 1931, al cumplirse 1500 años de la celebración del Concilio de Éfeso (431), en el que se aprobó solemnemente el título de Madre de Dios (Theotókos), aplicado a la Virgen, estableció la celebración de esta fiesta el día 11 de octubre para toda la Iglesia en occidente, en recuerdo del mencionado Concilio. Con la reforma litúrgica, que tuvo su origen en el Concilio Vaticano II, se volvió a celebrar esta fiesta en el tiempo de Navidad, siguiendo la antigua tradición. Con la fiesta de la maternidad divina de la Virgen María, concluye la octava de la Navidad e iniciamos un nuevo año civil.
El Concilio de Éfeso nos enseña que Jesucristo es todo hombre y todo Dios; en la misma persona se dan ambas naturalezas, la humana y la divina. Por lo tanto, María, al ser la madre de esa única persona, es correctamente llamada Madre de Dios.
La dimensión pascual de nuestra vida nos habla de un Dios que hace nuevas todas las cosas. Dios tiene el poder de hacernos nacer siempre de nuevo. Un nuevo año, puede ser la oportunidad de un recomenzar. En este nuevo inicio qué bueno es tener la mirada puesta en María.
El Evangelio de esta fiesta nos habla de sencillez. Son unos humildes trabajadores, no tenidos en cuenta por la sociedad, los primeros en anunciar el nacimiento del Salvador. Es una sencilla joven, de un pequeño pueblo, en un contexto cultural en donde la mujer no era considerada en su plena dignidad, la que engendra en su seno al mismo Salvador del mundo. En el Credo profesamos lo que la Palabra de Dios nos transmite: Jesucristo nació de María Virgen.
Ella es también Madre de la Iglesia, Madre del cuerpo de Cristo, nuestra Madre. Es la Madre del Cristo total.
Qué importante es poner este año en manos de María. Ella, como en alguna oportunidad nos dijo el santo papa Pablo VI, no es sólo la mujer del pasado, ella es la mujer del presente. En el aquí y ahora es nuestra Madre. Todos necesitamos el cariño, la ternura, la guía de una madre. Dejemos que en este año María nos lleve de una manera especial al encuentro de su hijo. También, miremos a esta mujer de fe que supo contemplar la acción de Dios en los acontecimientos cotidianos. La mujer que guardó en su corazón la Palabra, que se nutrió de Aquel a quien le dio la vida: Jesucristo, la Palabra hecha carne.
Si la Palabra de Dios no ilumina y anima nuestra vida, ella puede tornarse sin sentido y podemos caer fácilmente en la melancolía existencial.
Que el Señor nos haga sencillos en la Fe, capaces de reconocer nuestra necesidad de ser iluminados, perdonados y redimidos por la Palabra. Que como María podamos encontrarlo a Dios en todo y en todos, en los pequeños acontecimientos de nuestro cotidiano vivir y en los grandes aconteceres de la historia. Permitámonos en este año tener momentos de profundo silencio para que, en medio de tantas palabras, surja la Palabra que nos hace nuevos cada día.
Y con el Papa Francisco, en esta jornada de la paz le pedimos al Señor, ser hombres y mujeres de diálogo y reconciliación, capaces de vivir una conversión que nos permita ver en todo lo creado la presencia de Dios, capaces de respetar y amar la naturaleza. El Papa nos invita en su mensaje a una verdadera conversión ecológica.
Un bendecido nuevo año para todos,
P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC
Centro de Espiritualidad Palotina
SALMO RESPONSORIAL Sal 66, 2-3. 5. 6. 8
R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones. R.
Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra. R.
¡Que los pueblos te den gracias, Señor,
que todos los pueblos te den gracias!
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra. R.