EPIFANÍA DEL SEÑOR

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo              (2, 1-12) 

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo.»

La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. 

Estos magos vienen de un pueblo que no compartía la misma fe que los judíos, no pertenecían al pueblo elegido. 

Jesucristo se manifiesta en las diversas culturas para que todos podamos conocerlo y encontrar en Él el camino que nos lleva al Padre. 

La palabra “católico” significa universal. Ninguna cultura, nacionalidad, grupo social o persona queda excluida del plan amoroso de Dios para toda la humanidad. La misma Fe, fundada en la revelación de Dios y transmitida por la enseñanza de la Iglesia, se expresa en la diversidad de culturas y personalidades. Dios nos creó seres únicos e irrepetibles, originales, para que podamos, en dimensión de reciprocidad, formar el único pueblo de Dios. En él, la diversidad enriquece la unidad. 

Todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo –judíos y griegos, esclavos y hombres libres– y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. El cuerpo no se compone de un solo miembro sino de muchos.

magos

Aleluia.
Vimos su estrella en Oriente
y hemos venido a adorar al Señor.
Aleluia.

 

¡Una bendecida fiesta de la Epifanía para todos!

Centro de Espiritualidad Palotina