Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 1-14
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
« ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!»
Esta es la noche en la que el Señor nos dice a nosotros: no tengan miedo. En los tiempos difíciles de la humanidad y de la vida de cada uno de ustedes, yo estoy en ustedes: sosteniendo, iluminando, transformando cada muerte en vida, sanando, perdonando… Como lo hice por los caminos de Galilea, lo hago en el interior de cada uno de ustedes. Los tiempos difíciles nos abren a Dios y ese encuentro con el Señor nos despierta a la esperanza. Un día los deseos más profundos del corazón humano, los anhelos de justicia y paz, de humanidad sanada en el amor, será una realidad. El Reino del amor ya está entre ustedes porque el Hijo de Dios se hizo hombre entre los hombres.
UNA BENDECIDA NAVIDAD
Aleluia. Les traigo una buena noticia, una gran alegría: hoy, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Aleluia.
