BOCA-RIVER / RIVER-BOCA

BOCARIVER / RIVERBOCA

escudo-boca-river

El sábado se juega el partido Boca-River. Los argentinos venimos de muchos Boca-River, desde nuestro nacimiento:

Monárquicos-Republicanos
Unitarios-Federales
Conservadores-Radicales
Peronistas- Antiperonistas
Azules-Colorados
Ford-Chevrolet
Boca-River

No está mal que pensemos diferente. Al contrario, la unidad nunca es uniformidad. Lo importante es preguntarnos si ese pensar diferente, ese gustar propio, esas opciones personales, nos permiten vivir aquello para lo cual fuimos llamados desde nuestra concepción.

Somos imágenes de un Dios que es unidad, fuimos creados para la unidad. Y la unidad se construye desde lo diverso, pero cuando lo diverso no significa destruir al que piensa, gusta o lucha por algo diferente. La unidad se construye no cuando competimos contra el otro sino cuando competimos por alcanzar lo que es bueno, los valores, la excelencia; cuando nos esforzamos por desarrollar todos los talentos y capacidades que Dios nos dio y lo ponemos al servicio de los demás.

Fuimos creados para vivir en vincularidad. Una vincularidad que significa admitir que el otro es persona; con su manera de ver la vida, su manera de pensar, sus opciones, sus gustos.

Valorar al otro y valorar lo que yo pienso, veo y siento, es el principio para poder integrarnos. Valorar significa saber escuchar, respetar; significa fidelidad a nuestro sentir y pensar, pero también respetar que el otro está llamado a tener fidelidad a su sentir y a su pensar.

Que esta grieta, que nos acompaña a los argentinos desde nuestro nacimiento, se pueda convertir en fuente de fecundidad. Nos realizamos como persona y como nación, cuando buscamos juntos la verdad, cuando siendo diferentes nos complementamos. Somos buenas personas cuando podemos jugar un partido e hinchar uno por un cuadro y otro por el otro, pero sabiendo que más allá de eso, somos llamados a un destino en común como argentinos, como Nación.

Que podamos experimentar que la verdadera unidad es lo que nos garantiza la alegría interior y la paz social.

Que este sábado podamos vivir esta competencia deportiva como una fiesta, con pasión. Sabiendo que la pasión no es agresión, la pasión es comprometernos por aquello que sentimos y creemos. La pasión respeta siempre la pasión del otro.

Que el deporte ocupe en nuestra vida un lugar importante, el deporte es salud, pero que no llene otros vacíos. El deporte no es el absoluto. El sentido de la vida está dado por aquello por lo cual fuimos creados: para amar. El sentido de nuestra vida es alcanzar el bien y el bien mayor es Dios. El sentido de nuestra vida es ser hermanos, es trabajar por todo lo que es justo, bueno, noble. Fuimos creados para el bien. Que el deporte nos sirva para esto.

Que no nos hagamos esclavos del deporte, sino que nos sirvamos del deporte para ser verdaderamente libres.

P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC

 

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