Jn 15,9-17
Jesús dijo a sus discípulos:
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»
El mandamiento del amor ya estaba presente en la Ley. Ahora hay algo nuevo, Jesús mismo es modelo del verdadero amor: como yo los he amado.
El Papa Benedicto XVI en su Encíclica Deus Caritas est, nos señala dos dimensiones del amor:
- El amor de eros o amor de complacencia. Por él gozamos la presencia del otro como un bien en nuestra vida. No amamos su utilidad sino el bien de su persona. Es el amor propio de los esposos, el que da inicio al camino de la amistad, el que nos mueve a encontrarnos espontáneamente con alguien y disfrutar su presencia. Jesús disfrutó de la amistad, de la mesa compartida, de la fiesta familiar.
- Una segunda dimensión, es el amor de ágape o de donación. Nuestra realización más profunda está en comprometer nuestra vida con el bien de los demás. Fuimos creados a imagen de Jesucristo quien vivió su vida en compromiso continuo con el bien de los otros. Es la dimensión del perdón, del devolver bien por mal, de buscar para el otro el mismo bien que quiero para mí. Esta dimensión nos da la libertad de un amor no condicionado por la respuesta o por la compensación recibida.
Vivir estas dimensiones del amor llena nuestra vida de un profundo gozo. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.
UN BENDECIDO DOMINGO DEL TIEMPO PASCUAL
