CUARESMA

Dentro de cuarenta días celebraremos la Pascua, el acontecimiento central de nuestra fe, por ser éste el más importante la Iglesia nos invita a prepararlo con tanta anticipación.

Los cuarenta días le dan a este tiempo el nombre “cuaresma”, en ellos hacemos memoria de los cuarenta días y cuarenta noches que Moisés estuvo orando y ayunando en la montaña del Sinaí dónde recibió las tablas de la Ley, también hacemos memoria de los cuarenta años que el pueblo de Israel peregrinó por el desierto antes de ingresar a la tierra prometida, el mismo Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto donde fue tentado por Satanás durante cuarenta días.

El fin de la Cuaresma es llegar preparados a la solemnidad de la Pascua, dónde se actualiza, es decir se vuelve a realizar, el misterio de nuestra salvación, pasión muerte y resurrección de Jesús. Todos los bautizados debemos morir y resucitar con Cristo, morir a todo aquello que no tiene nada que ver con el ser cristianos, para nacer a una vida nueva que transparente la presencia de Cristo en nosotros. Por ello durante este tiempo se nos invita a las prácticas de caridad, oración y ayuno, las tres heredadas de la tradición judía, nos llevan a salir de nosotros mismos para encontrarnos luego con nosotros mismos.

Las obras de caridad sólo son posibles si miramos a los demás, y encontramos en ellos al mismo Cristo que sufre; la oración es agudizar los oídos para escuchar a Dios que nos habla a través de la Palabra; el ayuno, es privarnos de algo para sentir lo que siente quien no tiene nada, y eso que no hemos tomado para nosotros compartirlo con el que menos tiene.

Las practicas cuaresmales vividas con sinceridad nos llevaran a cambiar el corazón, esto nos hará más humanos, más imagen y semejanza de Dios.

Cuaresma 3