El santuario de los Nuevos Mártires de San Bartolomé, en Roma,  acogió la entrega de objetos religiosos pertenecientes a nuestros cinco palotinos, testigos de la fe

San Bartolomé. Roma

Presidió la oración monseñor Óscar Vicente Ojea, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina

El 4 de julio de 1976 en Buenos Aires (Argentina) fueron asesinados en la sala de comunidad de la casa parroquial de San Patricio, en el elegante barrio de Belgrano, cinco consagrados palotinos: el padre Alfredo Kelly –que era el párroco–, el padre Pedro Dufau, el padre Alfredo Leaden y los seminaristas Emilio Barletti y Salvador Barbeito. Fueron abatidos por metralletas en plena noche seguramente a manos de un grupo paramilitar. Les acusaban de ser «agitadores políticos». En la alfombra del suelo, que todavía se conserva en la parroquia, quedan rastros de la sangre que derramaron y los agujeros que hicieron las balas. Murieron como comunidad religiosa unida en el martirio. La Iglesia argentina los recuerda con la frase «juntos vivieron, juntos murieron; hoy son luz y vida».

El Papa Francisco, Jorge María Bergoglio, entonces provincial de los jesuitas, que había sido padre espiritual de algunos de ellos, escribió en la revista CIAS pocos días después de la muerte de los palotinos, en julio de 1976:

«… Todos nosotros debemos asumir su muerte, una muerte gratuita, como la palabra más elocuente que jamás nos hubieran querido y podido dirigir. En ella, llega a su culmen aquel proceso morboso que atravesamos con una irresponsabilidad anestesiada. La palabra de su muerte nos revela el sentido paroxístico de aquella enfermedad que corroe nuestra sociedad profundamente. Hemos perdido el sentido del hombre y del pueblo concreto con todas sus experiencias históricas y sus aspiraciones más claras».

Ayer a la tarde, a las 20.30 h, durante la oración de la Comunidad de Sant’Egidio, en la basílica de San Bartolomé, en Roma, Santuario de los Nuevos mártires de los siglos XX y XXI, se hizo entrega del cáliz y de la patena con las que tantas veces celebraron la Eucaristía. Estas reliquias fueron depositadas en el altar dedicado a los mártires de las Américas.
Presidió la oración monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Estuvo también presentes monseñor Marcelo Colombo, obispo de La Rioja, el rector general de los padres y hermanos palotinos y miembros de la familia palotina.