24 de junio
San Juan Bautista, es el único santo (además de la Virgen y de Jesús) que se conmemora el día de su nacimiento, porque fue santificado en el vientre de su madre por la visita del Salvador. Por lo general, celebramos el día en que los santos pasaron de este mundo a la vida plena en Dios, el día del nuevo nacimiento. El nacimiento de Juan es motivo de inmensa alegría para la humanidad por el anuncio que trae de la próxima Redención. El arcángel Gabriel anunció a Zacarías que su mujer estéril, iba a concebir y agregó: «Le darás el nombre de Juan y será para ti objeto de júbilo y alegría; muchos se regocijarán por su nacimiento puesto que será grande delante del Señor». Al nacer, Zacarías, su padre, proclamó el «Benedictus».
El nacimiento de Juan se celebra seis meses antes del nacimiento de Jesús. Estableciéndose un paralelo interesante (ambos nacimientos son celebrados con expresiones de alegría). Juan es la voz que anuncia la Palabra, Jesucristo. La celebración de su nacimiento coincide con el inicio del invierno en nuestras regiones, en donde comienza a prolongarse el día y disminuir la noche. Por eso, muchos pueblos originarios celebran en este día al año nuevo. Con Juan se ensambla lo nuevo con lo antiguo: culmina el antiguo testamento porque es el último de los profetas y se abren la puerta a la nueva alianza, sellada en Cristo. En las regiones en donde nace Jesús, comienzan a prolongarse los días coincidiendo con el nacimiento del Salvador: la luz verdadera que ilumina a todos los pueblos.
