COMENTARIO AL EVANGELIO

XII Domingo   durante el año

CICLO A

25 de junio de 2017

Las antorchas de Neron
Antorchas de Nerón (1877), pintura de Henryk Siemiradzki 
que representa la persecución de cristianos por Nerón

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     10, 26-33

     Jesús dijo a sus apóstoles:

    No teman a los hombres. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

    No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno.

    ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

    Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.

 Palabra del Señor.

 

Queridas hermanas y queridos hermanos:

En el inicio del capítulo diez del Evangelio según san Mateo, el evangelista  narra el llamado y el envío de los doce. Jesús les advierte sobre los sufrimientos y persecuciones por las que tendrán que pasar. E inmediatamente los invita a superar el temor, dando inicio así a los versículos proclamados en este domingo. Por otro lado, es importante recordar que, cuando se escribe este Evangelio, los cristianos, llamados nazarenos, son formalmente expulsados de las sinagogas y viven atisbos de incomprensión y persecución. Esta persecución se intensifica luego de la destrucción del templo de Jerusalén, cuando la sociedad judía, monopolizada por el grupo de los fariseos, establece una religiosidad fuertemente normativa, cerrándose a todo aquello que cuestionara la tradición legal.

En este contexto es donde  el evangelista nos transmite la invitación de Jesús a no tener miedo y a proclamar abiertamente el Reino. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. Jesús tuvo que transmitir su mensaje en forma velada porque no podían entenderlo. Luego de su muerte y resurrección, los discípulos debemos proclamarlo sin temor alguno. Si Cristo fue perseguido por anunciar el Reino, incluso fue asesinado, esto también le puede pasar al discípulo del Señor. El Reino cuestiona muchas veces criterios y mentalidades sustentadoras de actitudes y sistemas injustos, denunciando la injusticia existente en el corazón de los hombres y en muchas estructuras sociales, políticas y económicas. Por esto,   es muchas veces resistido y combatido. Muchos cristianos sufrieron y sufren hoy persecución a causa de su compromiso con la misión evangelizadora. Reconocer a Jesús es no callar ante la injusticia, no ser cómplices de la mentira y la corrupción, siendo artífices de justicia, paz  y reconciliación, amando con gratuidad y misericordia.

Puede haber un anuncio implícito de Jesús a través de  nuestras actitudes y opciones de vida. Es necesario también un anuncio explícito, comunicando a Jesucristo y al Evangelio como el sentido último de nuestra existencia.

Si lo reconocemos abiertamente ante los hombres, Él nos reconocerá ante el Padre. Reconocerlo implica jugarnos por el bien de las personas, especialmente de los más débiles y excluidos de la sociedad, con libertad de espíritu ante las consecuencias negativas que nos pueda traer.

Tres veces nos dice Jesús en este texto: no teman:

  • No teman a los hombres: no se paralicen ni se acomplejen: Él nos envía y nos da la gracia necesaria para realizar la misión; lo hacemos en su nombre y con su Gracia; hemos recibido su Espíritu, que nos ilumina y fortalece.
  • No teman a los que matan el cuerpo. Nos podrán matar el cuerpo nunca, la persona. Nada ni nadie podrá privarnos de participar del Reino eterno de Dios.
  • No teman… valen más que muchos pájaros. Si Dios cuida de los pájaros, cuánto más cuidará de nosotros. La providencia de Dios actúa siempre en nuestras vidas.

Jesús nos invita a la confianza. La superación del temor no es fruto de un optimismo superficial o ingenuo, negador de la realidad y de los riesgos que implica una vida testimonial. Tampoco es fruto de un optimismo voluntarista. El temor es una sensación normal en todo aquel que tiene conciencia de las consecuencias que muchas veces puede tener el jugarse por la verdad. El cristiano puede superarlo desde una actitud de confianza en el actuar de Dios. Él siempre nos concede aquello que nos pide. Dios nunca nos niega las gracias necesarias para que podamos proclamar la Palabra que libera y da sentido a la vida. Jugar la vida por Él, es encontrar la vida verdadera.

 

Nos preguntamos: ¿Me juego por la verdad y la justicia? ¿Soy libre para anunciar a Cristo o me dejo condicionar por el miedo al qué dirán, a la incomprensión o intolerancia de los demás? ¿Qué debemos profundizar en este momento de la historia para que el Reino sea anunciado?

Un bendecido domingo para todos,

P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC

Centro de Espiritualidad Palotina

 

SALMO RESPONSORIAL                 Sal 68, 8-10. 14y 17. 33-35(R.: 14c)
 

R. Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor.

Por ti he soportado afrentas
y la vergüenza cubrió mi rostro;
me convertí en un extraño para mis hermanos,
fui un extranjero para los hijos de mi madre:
porque el celo de tu Casa me devora,
y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

Pero mi oración sube hasta ti, Señor,
en el momento favorable:
respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,
sálvame, por tu fidelidad.
Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor,
por tu gran compasión vuélvete a mí. R.

Que lo vean los humildes y se alegren,
que vivan los que buscan al Señor:
porque el Señor escucha a los pobres
y no desprecia a sus cautivos.
Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar,
y todos los seres que se mueven en ellos. R.