El domingo próximo, celebraremos con toda la iglesia, la fiesta de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo. Con esta fiesta, llega a su plenitud el tiempo pascual. El Espíritu Santo nos une a Cristo y nos hace partícipes de su triunfo sobre el pecado y la muerte.

Los invitamos a prepararnos, invocando cada día el don del Espíritu Santo para cada uno de nosotros:
Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.
Ven, Padre de los pobres,
ven a darnos tus dones,
ven a darnos tu luz.
Consolador lleno de bondad,
dulce huésped del alma
suave alivio de los hombres.
Tú eres descanso en el trabajo,
templanza de la pasiones,
alegría en nuestro llanto.
Penetra con tu santa luz
en lo más íntimo
del corazón de tus fieles.
Sin tu ayuda divina
no hay nada en el hombre,
nada que sea inocente.
Lava nuestras manchas,
riega nuestra aridez,
cura nuestras heridas.
Suaviza nuestra dureza,
elimina con tu calor nuestra frialdad,
corrige nuestros desvíos.
Concede a tus fieles,
que confían en tí,
tus siete dones sagrados.
Premia nuestra virtud,
salva nuestras almas,
danos la eterna alegría.
AMEN. ALELUIA