Los discípulos regresan a Galilea, tal como el ángel les había indicado a las mujeres cuando fueron, muy de madrugada, al sepulcro y no encontraron ahí el cuerpo del Señor. Los discípulos se encuentran allí con el Señor y se postran ante Él. Algunos dudan. Esos discípulos son la Iglesia en la que conviven diferentes experiencias de fe; algunos tienen una fe más firme, más madura; otros, tienen que hacer un camino de crecimiento en la relación con el Señor.
Jesús pronuncia una frase que nadie en la historia se animaría a pronunciar: he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. ¿Qué ser humano puede hacer esta afirmación? Jesús resucitado es el Señor de la historia y, en este nuevo tiempo, su triunfo es irreversible. El príncipe de este mundo, el espíritu del mal, ya ha sido condenado. Se inicia un tiempo de la historia en donde caminamos indefectiblemente a la plenitud del Reino del amor y al encuentro definitivo con el Padre y entre nosotros.
La Ascensión del Señor nos señala ese camino sin retorno. Camino que, por un lado, nosotros recorremos detrás de Él; a dónde llegó Jesús llegaremos nosotros, a la casa del Padre, al hogar definitivo, al lugar de la plenitud de la paz y de la alegría. Por otro lado, nosotros ya estamos, en Jesús, con el Padre. Somos su cuerpo y el cuerpo está donde está la cabeza. Por eso, la Ascensión es un ya estar y un todavía no. Estamos a través de los vínculos sacramentales, a través de mediaciones. Un día estaremos en plenitud y contemplaremos definitivamente el rostro de Aquel que nos ama con amor eterno. La fiesta de la Ascensión es la celebración de nuestra Esperanza.
A esa Iglesia naciente, el Señor le encomienda una misión: hacer que todos los pueblos, todos los hombres, sean sus discípulos.
Nos preguntamos:
¿Vivo en la Esperanza del triunfo final del amor? ¿Asumo la misión que el Señor me encomienda: comunicar la Buena Noticia de la Esperanza y hacer lo posible para que todos los hombres, que Dios pone en mi camino, descubran el llamado del Señor a seguirlo?

¡Una bendecida fiesta de la Ascensión del Señor!