Jn 10, 1-10
Este cuarto domingo de Pascua es conocido como el domingo del Buen Pastor.
Esta parábola del buen pastor, nos revela el verdadero rostro de Jesús. Es un
pastor que conoce a las ovejas, da la vida por ellas y no se limita a un solo corral. Él
nos conoce personalmente, nos ama y nos cuida con un amor personal. Él provee
nuestro alimento y le da un sentido trascendente y eterno a nuestras vidas. Él dio y
da la vida por nosotros. Qué bien nos hace contemplar en oración esta verdadera
imagen de Jesús.
Recemos, en este día, para que no falten en la Iglesia pastores con el corazón de
Jesús. Que el Señor nos haga crecer como Iglesia en el compromiso con la vida.
Que Jesucristo sea siempre la puerta, el camino, que nos conduce al Padre.
¡Un bendecido domingo en tiempo pascual!
