La primera palabra que el Señor les dice a sus discípulos es: ¡alégrense! El motivo más profundo de nuestra alegría es la buena noticia pascual. ¡La muerte y el pecado han sido vencidos!
Esta es la fiesta en la que renovamos nuestro bautismo porque en él fuimos sepultados con Cristo y con Cristo resucitamos. El bautismo es nuestra primera pascua, el paso de la muerte a la vida. Pascua que se renueva en cada eucaristía.
