JUEVES SANTO: La Cena del Señor en la que nos entrega el mandamiento del amor: Ámense como yo lo he amado. En el gesto del lavatorio de los pies nos revela que el camino del amor se expresa en el servicio, el perdón y la fidelidad. Nos deja la eucaristía, su Cuerpo y su Sangre, su Persona. Sólo si Él vive en nosotros podemos amar con como Él ama. Nos deja el sacerdocio ministerial, a través del cual se hace presente en la eucaristía y nos entrega su perdón en el Sacramento de la Reconciliación.
Durante esta noche del Jueves Santo, acompañamos a Jesús en su oración de entrega a la voluntad del Padre.
VIERNES SANTO: da la vida por amor a nosotros. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Nosotros somos sus amigos. Nos ama hasta el fin.
SÁBADO SANTO: la Iglesia permanece en silenciosa oración, junto al sepulcro del Señor, en espera de la resurrección.
SÁBADO DE GLORIA Y DOMINGO DE PASCUA: Luego de la Vigilia Pascual, celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte, del amor sobre el egoísmo, del perdón y la paz sobre el odio y la violencia. Renovamos nuestro bautismo, resucitando con el Señor a una vida nueva. La luz pascual inunda nuestra existencia: la resurrección llena de sentido nuestra vida y nuestra muerte, se abre el camino de la eternidad. Vamos camino a la plenitud de la alegría, la luz y la paz.
